A menudo solemos escuchar que comer sal en grandes cantidades es malo y reducirla sería un gran beneficio para la salud. Por eso te... Estas son siete preguntas y respuestas que debes saber sobre el consumo de sal

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A menudo solemos escuchar que comer sal en grandes cantidades es malo y reducirla sería un gran beneficio para la salud. Por eso te dejamos siete preguntas y respuestas que te explicarán lo que debes saber sobre el consumo de sal.

Podemos agregársela a las comidas o ingerirla en productos que la contienen en mayor o menor medida. Disminuir tan solo 3 gramos de ese consumo de sal al día redundaría en un beneficio enorme para la salud y evitaría 6.000 muertes, 13.000 accidentes cerebrovasculares (ACV) y 14.000 mil infartos año, calcula el Ministerio de Salud.

Pese a que Argentina es pionero en la regulación del contenido de sodio en algunos grupos de alimentos procesados, todavía los niveles se mantienen muy elevados principalmente en salsas, carnes, snacks y comidas rápidas, advirtió la Fundación InterAmericana del Corazón (FIC) de Argentina en el inicio de la Semana mundial de concientización sobre el consumo de sal.

Aquí, cinco preguntas y respuestas que despejan dudas al respecto:

1- ¿Sal o sodio?

Aunque solemos utilizarlos en forma indistinta, los términos sal y sodio no son sinónimos. La sal está compuesta por sodio y cloro (de ahí deriva su nombre químico: “cloruro de sodio”). No obstante, el 90% del sodio que consumimos proviene de la sal, principalmente de la contenida en alimentos procesados. Un gramo de sal equivale a 0,4g (o 400 mg) de sodio y 1 gr (o 100 mg) de sodio equivalen 2,5 gr de sal.

2- ¿Cuál es el consumo de sal diario recomendado?

En la actualidad, el consumo por habitante en el país es de 11 gramos diarios de sodio al día, más del doble de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, que es de 5 gramos, lo que equivale a 2000 mg de sodio, cantidad suficiente para garantizar las funciones orgánicas de un adulto. No obstante, el “ahorro” de tan solo una cuarta parte (3 gramos) ayudaría en el tratamiento de la hipertensión, que es el principal factor de riesgo para los infartos y ACV.

3- ¿Cómo impacta en la salud el consumo excesivo de sal?

“El consumo excesivo de sal es una de las principales causas de hipertensión en la población. De hecho, el 30% de los casos de hipertensión son atribuibles a una ingesta de sal mayor a los valores diarios recomendados por la comunidad científica internacional. La hipertensión constituye, a su vez, el principal factor de riesgo de enfermedades no transmisibles como el infarto, los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades renales. Además, existe evidencia suficiente que demuestra que el consumo excesivo de sal puede ser una de las principales causas de cáncer de estómago y que tiene una fuerte asociación con la litiasis renal, la osteoporosis, la retención de líquidos (ligada a la insuficiencia cardíaca y al edema), la obesidad y el asma. Asimismo, está comprobado que tiene una relación directa con el riesgo de accidente cerebrovascular, independientemente de la presión arterial”, explican desde la FIC.

4- ¿Cómo mejoraría la salud si se redujera el consumo de sal?

En Argentina, un tercio de la población es hipertensa. Según la Organización Panamericana de la Salud, aproximadamente el 30% de ellos tendrían una presión arterial normal y el resto un mejor control de su presión arterial si redujesen la ingesta de sal a niveles saludables. De hecho, si se lograra reducir el consumo de sal al nivel recomendado por la OMS, se podrían evitar hasta 1 de cada 4 ataques al corazón o ACV.

5- ¿De dónde proviene la sal que consumimos habitualmente?

La mayor parte del sodio que ingerimos proviene de los alimentos procesados o industrializados. Es lo que se conoce como “sal oculta”, ya que muchas veces los consumidores desconocen la cantidad de sal agregada que contiene. En nuestro país, entre el 65% y el 70% de la sal que se consume proviene de esos alimentos, calcula la FIC. Solo una pequeña proporción proviene del salero. Mientras que el contenido natural de sodio de los alimentos naturales como frutas, verduras, legumbres y carnes, representa menos del 12% del consumo diario total de sodio. Según el Ministerio de Salud de la Nación, las principales fuentes de ingesta de sal en la Argentina son los panificados, embutidos, quesos, caldos, productos de copetín o snacks y conservas (enlatados).

Algunos ejemplos del aporte de sodio cada 100 gramos de producto: chacinados secos (1336 mg), chorizos (1041 mg), snacks: (767 mg), hamburguesas (720 mg), empanados de pollo (515 mg), panes con salvado (507 mg), aderezos (1228 mg), quesos (703 mg), tapas de pascualina (626 mg), pizzas (505 mg).

6- ¿Cómo se puede reducir el consumo de sal?

“La población puede reducir el consumo de sal con la adopción de hábitos saludables en la alimentación: como leer las etiquetas para elegir los alimentos con menos sodio, cocinar con menos sal y no agregarle antes de consumir la comida”, sostiene Marina Kosacoff, subsecretaria de Prevención y Control de Riesgos del Ministerio de Salud, quien además aconsejó realizarse controles médicos periódicos.

7- ¿Qué medidas adopta el país para regular el contenido de sodio en los alimentos indutrializados?

Argentina cuenta con una Ley de Regulación del Consumo de Sodio que plantea la reducción progresiva de la sal contenida en los alimentos procesados hasta alcanzar los valores máximos en cada grupo alimentario, fijados por la cartera sanitaria.

La norma además regula la fijación de advertencias en los envases sobre los riesgos del consumo en exceso de sal, promueve la eliminación de los saleros en las mesas de los locales gastronómicos, fija en 500 mg el peso máximo del sodio comercializado en sobres y establece sanciones a los infractores.

Actualmente, 579 productos de consumo masivo de grandes y pequeñas empresas alimentarias afiliadas a 37 cámaras industriales de todo el país se encuentran trabajando dentro del Convenio Marco de Reducción Voluntaria y Progresiva del Contenido de Sodio y de la Iniciativa Menos Sal Más Vida llevada adelante por el ministerio.

En el marco de esta iniciativa, y en coordinación con la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), se realizan acciones con panaderías artesanales para que elaboren pan con menos sal, lo que permitió la reducción de un 25% de sal en el pan elaborado en más de 9.000 establecimientos del país.

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